1Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana,13Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.34Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,38cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.42Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.43De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.44Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.47Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?48Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.