No lloréis al muerto, ni de él os condoláis; llorad amargamente por el que se va, porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació.
No lloréis por el muerto ni hagáis duelo por él, llorad amargamente por el que se va, porque jamás volverá ni verá su tierra natal.
LBLA
No lloren por el rey muerto ni lamenten su pérdida. ¡En cambio, lloren por el rey cautivo que se llevan al exilio porque nunca más volverá para ver su tierra natal!
NTV
No lloren por el que está muerto, ni hagan lamentaciones por él. Lloren más bien por el exiliado, por el que nunca volverá ni verá más la tierra en que nació.
NVI
No lloren por el que ha muerto, no hagan duelo por él. Lloren más bien por el desterrado porque nunca regresará ni volverá a ver la tierra donde nació.
PDT