1El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina.2Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.5El hombre que lisonjea a su prójimo, Red tiende delante de sus pasos.7Conoce el justo la causa de los pobres; Mas el impío no entiende sabiduría.9Si el hombre sabio contendiere con el necio, Que se enoje o que se ría, no tendrá reposo.11El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega.12Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, Todos sus servidores serán impíos.13El pobre y el usurero se encuentran; Jehová alumbra los ojos de ambos.15La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.17Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará alegría a tu alma.18Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado.20¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él.22El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca.23La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.25El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado.