Levántate, Aquilón, y ven, Austro; Soplad en mi huerto, despréndanse sus aromas. Venga mi amado a su huerto, Y coma de su dulce fruta.
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
Hechos 2:1
vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
1 Pedro 2:5
Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
Hechos 2:2
Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento,
Filipenses 1:9
Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante de todas las naciones.
Isaías 61:11
Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar.
Cantares 2:3
llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.
Filipenses 1:11
¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes,
Isaías 64:1
Despierta, viento del norte, y ven, viento del sur; haced • que • mi huerto exhale fragancia, que • se esparzan sus aromas. Entre mi amado en su huerto y coma sus mejores frutas.
LBLA
¡Despierta, viento del norte! ¡Levántate, viento del sur! Soplen en mi jardín y esparzan su fragancia por todas partes. Ven a tu jardín, amado mío; saborea sus mejores frutos.
NTV
¡Viento del norte, despierta! ¡Viento del sur, ven acá! Soplen en mi jardín; ¡esparzan su fragancia! Que venga mi amado a su jardín y pruebe sus frutos exquisitos.
NVI
'Canta la amada ¡Despierta, viento del norte! ¡Ven aquí, viento del sur! Soplen en mi jardín y esparzan su suave fragancia para que mi amado entre y pruebe sus deliciosos frutos.'
PDT