2Y los naturales nos trataron con no poca humanidad; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío.23Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.28Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.31predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.