1Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,3Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?6Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.19Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo:29Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.30El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.31A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.42Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.