Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.
La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
Colosenses 3:16
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Juan 15:7
El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
Mateo 6:11
En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.
Salmos 119:11
Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.
Juan 4:34
Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
Jeremías 15:16
Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.
Salmos 37:23
Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Salmos 1:2
Del • mandamiento de sus labios no me he apartado, he atesorado las palabras de su boca más • que mi comida.
LBLA
No me he apartado de sus mandatos, sino que he atesorado sus palabras más que la comida diaria.
NTV
No me he apartado de los mandamientos de sus labios; en lo más profundo de mi ser he atesorado las palabras de su boca.
NVI
Sigo su voluntad y no me aparto de ella. Atesoro dentro de mí su enseñanza.
PDT