Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura.
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.
Salmos 32:8
Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
Efesios 6:4
Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.
Colosenses 3:21
Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.
Proverbios 19:20
Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.
Hebreos 2:1
Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
Deuteronomio 4:9
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Salmos 119:9
Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis mandamientos guardares dentro de ti,
Proverbios 2:1
Oíd, hijos, la instrucción de un padre, y prestad atención para que • ganéis entendimiento,
LBLA
Hijos míos, escuchen cuando su padre los corrige. Presten atención y aprendan buen juicio,
NTV
Escuchen, hijos, la corrección de un padre; dispónganse a adquirir inteligencia.
NVI
'La importancia de la sabiduríaHijos míos, escuchen las enseñanzas de su papá; presten atención para que adquieran inteligencia,'
PDT