porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.
— 1 Timoteo 5:8En toda labor hay fruto; Mas las vanas palabras de los labios empobrecen.
— Proverbios 14:23Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
— 2 Tesalonicenses 3:10Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.
— Hebreos 13:16La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece.
— Proverbios 10:4El alma del perezoso desea, y nada alcanza; Mas el alma de los diligentes será prosperada.
— Proverbios 13:4Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
— Santiago 1:22Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.
— Eclesiastés 9:10La mano de los diligentes señoreará; Mas la negligencia será tributaria.
— Proverbios 12:24Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
— Colosenses 3:23Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio;
— Proverbios 6:6Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
— Génesis 2:15y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.
— Santiago 4:17Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.
— Juan 5:17No ames el sueño, para que no te empobrezcas; Abre tus ojos, y te saciarás de pan.
— Proverbios 20:13También el que es negligente en su trabajo Es hermano del hombre disipador.
— Proverbios 18:9El perezoso no ara a causa del invierno; Pedirá, pues, en la siega, y no hallará.
— Proverbios 20:4La pereza hace caer en profundo sueño, Y el alma negligente padecerá hambre.
— Proverbios 19:15El deseo del perezoso le mata, Porque sus manos no quieren trabajar.
— Proverbios 21:25En su propia opinión el perezoso es más sabio Que siete que sepan aconsejar.
— Proverbios 26:16Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.
— 2 Tesalonicenses 3:11A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.
— 2 Tesalonicenses 3:12Pasé junto al campo del hombre perezoso, Y junto a la viña del hombre falto de entendimiento;
— Proverbios 24:30Y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, Ortigas habían ya cubierto su faz, Y su cerca de piedra estaba ya destruida.
— Proverbios 24:31Miré, y lo puse en mi corazón; Lo vi, y tomé consejo.
— Proverbios 24:32Un poco de sueño, cabeceando otro poco, Poniendo mano sobre mano otro poco para dormir;
— Proverbios 24:33Así vendrá como caminante tu necesidad, Y tu pobreza como hombre armado.
— Proverbios 24:34Dice el perezoso: El león está en el camino; El león está en las calles.
— Proverbios 26:13Como la puerta gira sobre sus quicios, Así el perezoso se vuelve en su cama.
— Proverbios 26:14Mete el perezoso su mano en el plato; Se cansa de llevarla a su boca.
— Proverbios 26:15