Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
— Santiago 1:17Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
— Efesios 4:11Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
— 1 Pedro 4:10Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
— Romanos 11:29Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
— Romanos 12:3Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
— 2 Timoteo 1:6Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
— 1 Pedro 4:11a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
— Efesios 4:12Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
— 1 Corintios 12:28Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
— 1 Corintios 12:27Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
— Efesios 4:7De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
— Romanos 12:6Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
— 1 Corintios 12:4Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
— 1 Corintios 12:8Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.
— 1 Corintios 14:1