2Si el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que lo hirió no será culpado de su muerte.3Pero si fuere de día, el autor de la muerte será reo de homicidio. El ladrón hará completa restitución; si no tuviere con qué, será vendido por su hurto.18A la hechicera no dejarás que viva.21Y al extranjero no engañarás ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.22A ninguna viuda ni huérfano afligiréis.23Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor;24y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.25Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.26Si tomares en prenda el vestido de tu prójimo, a la puesta del sol se lo devolverás.27Porque sólo eso es su cubierta, es su vestido para cubrir su cuerpo. ¿En qué dormirá? Y cuando él clamare a mí, yo le oiré, porque soy misericordioso.29No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos.