2Es cierto que al necio lo mata la ira, Y al codicioso lo consume la envidia.7Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción.8Ciertamente yo buscaría a Dios, Y encomendaría a él mi causa;9El cual hace cosas grandes e inescrutables, Y maravillas sin número;12Que frustra los pensamientos de los astutos, Para que sus manos no hagan nada;17He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.18Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; El hiere, y sus manos curan.19En seis tribulaciones te librará, Y en la séptima no te tocará el mal.