4Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.5Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte,8Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.9Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.10Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended:11No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.13Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.14Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.16Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento?18Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.19Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.20Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.21Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón.24El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.26Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.27Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.