Pon guarda a mi boca, oh Jehová; Guarda la puerta de mis labios.
Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
Santiago 1:26
Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
Santiago 3:2
No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca.
Miqueas 7:5
Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.
Salmos 71:8
Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño.
Salmos 34:13