La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.
— Proverbios 15:1soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
— Colosenses 3:13Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
— Miqueas 6:8Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
— Gálatas 5:22Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos.
— Proverbios 16:24Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
— Colosenses 3:14con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,
— Efesios 4:2Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
— Colosenses 3:15sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
— 1 Pedro 3:15Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
— Mateo 11:29Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.
— Santiago 3:17Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
— Colosenses 3:12Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.
— Isaías 40:11El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
— 1 Corintios 13:4Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.
— Gálatas 6:10sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.
— 1 Pedro 3:4Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;
— Santiago 1:19Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
— Gálatas 6:1no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
— 1 Corintios 13:5porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
— Santiago 1:20Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.
— 1 Timoteo 6:11Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
— Romanos 14:13La lengua apacible es árbol de vida; Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.
— Proverbios 15:4Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.
— Filipenses 4:5Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
— Tito 3:2Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;
— 2 Timoteo 2:24que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,
— 2 Timoteo 2:25y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.
— 2 Timoteo 2:26mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
— Gálatas 5:23Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido.
— Salmos 18:35Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros;
— 2 Corintios 10:1Me diste asimismo el escudo de tu salvación, Y tu benignidad me ha engrandecido.
— 2 Samuel 22:36Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.
— 1 Tesalonicenses 2:7