1Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;4Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,5para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.6Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!7Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.8Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;16¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?