6 capítulos
22Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,16Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.25Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.1Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.17Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.14Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.24Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.13Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.19Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 7No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.10Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.1Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.9No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.14Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.