Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.
Dios está hablando a través del profeta Isaías a personas que se sienten rotas y exiliadas. Jerusalén, su hogar y la ciudad de su corazón, yace en ruinas. En esa devastación, Dios no ofrece un rescate de soldado sino ternura de madre, la clase que mece a un niño llorando a las 2 de la madrugada. La imagen habría conmocionado a los oyentes antiguos que imaginaban a los dioses como guerreros distantes, no como madres que amamantan. El consuelo de Dios es íntimo, físico e implacable.
Dios, te traigo la parte de mí que todavía se siente como un niño asustado. Sostenme como solo tú puedes. Susurra consuelo sobre las cosas que no puedo arreglar. Méceme hasta que recuerde quién soy para ti. Amén.
Imagina a una madre trazando círculos en la espalda de su hijo mientras llora, susurrando "está bien, aquí estoy" una y otra vez hasta que el temblor se detiene. Esa es la imagen que Dios escoge para sí mismo cuando te sientes destrozado. No un general gritando órdenes, sino una madre que sabe exactamente cómo saben las lágrimas de su hijo. ¿Dónde en tu vida necesitas ser sostenido así hoy? Tu ansiedad por las cuentas, tu matrimonio que se siente como yeso desmoronándose, el secreto que no puedes decir en voz alta: Dios quiere atraerte contra su pecho y quedarse ahí hasta que tu respiración se estabilice. No tienes que explicar; las madres saben sin palabras. Déjalo.
¿Qué significa que Dios se compare a sí mismo con una madre consolando a su hijo, en vez de un padre o un rey?
¿Cuándo has experimentado un consuelo que se sintió casi físico, y cómo te cambió eso?
¿Por qué crees que a menudo nos imaginamos a Dios como distante o severo en vez de tierno?
¿Quién en tu vida necesita consuelo de madre de tu parte esta semana?
¿Cómo se vería dejar que Dios te sostenga en tu dolor actual en vez de endurecerte a solas?
No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
Juan 14:18
para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
Hebreos 6:18
el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
2 Corintios 1:4
Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
Isaías 40:1
Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?
Isaías 51:12
Ciertamente consolará Jehová a Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso, y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo, alabanza y voces de canto.
Isaías 51:3
En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado.
Isaías 12:1
Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.
1 Tesalonicenses 2:7
Como uno a • quien consuela su madre, así os consolaré yo; en Jerusalén seréis consolados.
LBLA
Los consolaré allí, en Jerusalén, como una madre consuela a su hijo».
NTV
Como madre que consuela a su hijo, así yo los consolaré a ustedes; en Jerusalén serán consolados.'
NVI
Como el que recibe consuelo de la mamá, así yo los consolaré a ustedes. En Jerusalén serán consolados».
PDT