En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.
Este breve proverbio advierte que hablar demasiado a menudo lleva a decir cosas de las que nos arrepentiremos. Cuantas más palabras lanzamos, mayores son nuestras posibilidades de chismear, exagerar o simplemente hablar sin pensar. 'Refrena su lengua' no significa nunca hablar, sino más bien elegir el silencio cuando las palabras herirían o cuando no estamos seguros de qué decir. Es un recordatorio de que la sabiduría a veces se ve como cerrar la boca en lugar de llenar el aire.
Señor de pocas palabras y tiempo perfecto, enséñame la sabiduría de la moderación. Cuando esté a punto de hablar, dame un empujoncito: ¿Estas palabras sanarán o solo harán ruido? Ayúdame a confiar en que mi silencio no me hará desaparecer. Amén.
Twitter solía limitarnos a 140 caracteres y aun así encontrábamos formas de destruir relaciones. Ahora tenemos 280 y chats grupales enteros. El problema no es el conteo de caracteres — es nuestro carácter. A veces el tuit más sabio es el que se queda en borradores, la respuesta mordaz que no se envía, la opinión caliente que se enfría por 24 horas. Prueba este experimento: por un día, trata cada palabra como si fuera dinero que estás repartiendo. Pregunta: ¿Es necesaria esta compra? ¿Seguirá valiendo la pena mañana? Las personas a tu alrededor quizás no noten tu moderación, pero sentirán sus efectos — en conversaciones donde realmente pueden terminar un pensamiento, en discusiones que se desinflan en lugar de detonar. Tu silencio podría ser el regalo más amoroso que des hoy.
¿Qué tipo de situaciones te tientan más hacia las 'muchas palabras'?
¿Cómo sabes cuándo hablar y cuándo quedarte callado?
Este proverbio relaciona hablar mucho con el pecado — ¿por qué podría existir esa conexión?
¿Qué cambiaría en tus relaciones más cercanas si hablaras un 20% menos esta semana?
¿Qué hábito práctico podría ayudarte a hacer una pausa antes de hablar — contar hasta diez, escribir un diario primero, algo más?
La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.
Proverbios 18:21
Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
Santiago 1:26
El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.
Proverbios 21:23
El que guarda su boca guarda su alma; Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.
Proverbios 13:3
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;
Santiago 1:19
Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
Santiago 3:2
El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido.
Proverbios 17:27
No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
Eclesiastés 5:2
En las • muchas palabras, la transgresión es • inevitable, mas el que refrena sus labios es • prudente.
LBLA
Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada.
NTV
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
NVI
El que mucho habla, mucho yerra; el sabio aprende a callar.
PDT