3Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite;6Sus caminos son inestables; no los conocerás, Si no considerares el camino de vida.8Aleja de ella tu camino, Y no te acerques a la puerta de su casa;15Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo.18Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud,19Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre.20¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?21Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y él considera todas sus veredas.23El morirá por falta de corrección, Y errará por lo inmenso de su locura.