Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
— Mateo 6:34Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia.
— Proverbios 3:5Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
— Mateo 11:28Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
— Salmos 23:4Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
— Mateo 6:33Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
— Filipenses 4:6Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
— Proverbios 3:6No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
— Juan 14:1Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
— Mateo 6:26Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
— Filipenses 4:7Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
— Juan 16:33Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
— Colosenses 3:15La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
— Juan 14:27Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.
— Salmos 55:22Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.
— 2 Tesalonicenses 3:16No juzguéis, para que no seáis juzgados.
— Mateo 7:1La congoja en el corazón del hombre lo abate; Mas la buena palabra lo alegra.
— Proverbios 12:25¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
— Romanos 8:31Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
— Mateo 11:29Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
— Mateo 6:25¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
— Mateo 6:27echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
— 1 Pedro 5:7Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.
— Mateo 6:1No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
— Isaías 41:10Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.
— Lucas 12:22porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
— Mateo 11:30En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, Tus consolaciones alegraban mi alma.
— Salmos 94:19Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos.
— Mateo 5:1Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
— Lucas 10:41Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;
— Lucas 12:11