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Bible Verses About Healing the Body

Trusting the God who formed every cell

30 Verses About Healing the Body

Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.

— Jeremías 17:14

Panal de miel son los dichos suaves; Suavidad al alma y medicina para los huesos.

— Proverbios 16:24

El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.

— Proverbios 17:22

y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

— Éxodo 15:26

El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.

— Salmos 147:3

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

— 3 Juan 1:2

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

— Isaías 53:5

quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

— 1 Pedro 2:24

Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

— 2 Crónicas 7:14

¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.

— Santiago 5:14

Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

— Mateo 10:8

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

— Isaías 53:4

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

— Marcos 9:23

Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.

— Mateo 9:22

Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

— Mateo 17:20

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

— 2 Corintios 7:1

Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.

— Salmos 41:3

Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

— Juan 9:1

El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;

— Salmos 103:3

Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

— Deuteronomio 28:1

Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.

— Lucas 8:50

Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

— Lucas 17:19

Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada,

— Lucas 8:43

se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.

— Lucas 8:44

Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?

— Lucas 8:45

Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.

— Lucas 8:46

Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.

— Lucas 8:47

Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.

— Lucas 8:48

Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.

— Lucas 8:49

Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.

— Salmos 41:4