No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.
— Lucas 6:37Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
— Romanos 6:23No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
— Juan 7:24Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
— Juan 3:17Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
— Hebreos 9:27No juzguéis, para que no seáis juzgados.
— Mateo 7:1Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
— Mateo 12:36¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
— Mateo 7:3Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.
— Santiago 2:13De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
— Romanos 14:12Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.
— Romanos 14:13Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.
— Romanos 2:1Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.
— Romanos 14:11Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
— 2 Corintios 5:10Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.
— 1 Corintios 4:5Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
— 1 Pedro 4:17Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
— Apocalipsis 20:15Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;
— Judas 1:6Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.
— Romanos 14:10Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
— Apocalipsis 20:12Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
— Mateo 12:37Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
— Apocalipsis 20:11Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,
— Juan 5:22Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
— Apocalipsis 20:14Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
— Apocalipsis 20:13Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,
— Romanos 2:5El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
— Juan 12:48Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.
— Hechos 10:42sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio;
— 2 Pedro 2:9Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
— 2 Pedro 2:4