Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
— Romanos 8:28Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
— Romanos 12:1derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,
— 2 Corintios 10:5Si me amáis, guardad mis mandamientos.
— Juan 14:15No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
— Mateo 7:21Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
— Santiago 4:7Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
— Romanos 13:1Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
— Santiago 1:22Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
— 1 Samuel 15:22Someteos unos a otros en el temor de Dios.
— Efesios 5:21Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
— Juan 14:23Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
— Lucas 11:28Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
— Josué 1:8Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
— Hechos 5:29Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio.
— 2 Juan 1:6Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.
— 1 Juan 5:3Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.
— Romanos 5:19El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
— Juan 14:21Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.
— Hebreos 13:17Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
— Isaías 1:19¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?
— Romanos 6:16Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;
— Hebreos 5:8¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?
— Lucas 6:46Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
— Éxodo 19:5Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar.
— 1 Pedro 2:18como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;
— 1 Pedro 1:14y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
— Filipenses 2:8Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
— Hebreos 12:9Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones;
— Tito 2:9y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;
— Romanos 1:5