Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
— Juan 3:16Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
— Juan 14:6Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
— Mateo 28:19Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
— Romanos 6:23pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
— Hechos 1:8Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,
— 2 Timoteo 3:16Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
— Hechos 4:12Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
— Romanos 1:16Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
— Hebreos 4:12Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
— Marcos 16:15porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
— Romanos 10:13sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
— 1 Pedro 3:15A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.
— Juan 20:23enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
— Mateo 28:20Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
— Juan 15:1Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
— Juan 20:19Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
— Mateo 24:14Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.
— 2 Tesalonicenses 2:15No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
— Gálatas 6:9Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
— Juan 20:21Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.
— Juan 20:22¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
— Romanos 10:14Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.
— 1 Corintios 11:1Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
— Isaías 12:4El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.
— Juan 12:48Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.
— 1 Corintios 11:2Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.
— Salmos 96:3Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.
— Juan 20:20Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.
— Marcos 13:10a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
— 2 Tesalonicenses 2:14