1De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.3A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.9Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.10El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.11Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,16También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.18Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.20Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿por qué le oís?22Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.30Yo y el Padre uno somos.31Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.32Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?33Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.34Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?35Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),