1Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.3Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.4Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.11Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?33Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,34y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.35Jesús lloró.36Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.40Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?41Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.