3Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,5Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.19Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.24Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.25Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.26Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.29y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!32Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz.33Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera,34le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.35Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.45Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.46Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?50Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.51Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;52y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.54El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.60y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.65Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis.66Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia.