Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
— Isaías 6:8Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
— Mateo 28:19pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
— Hechos 1:8Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
— Romanos 1:16Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
— Marcos 16:15Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
— Mateo 4:19Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;
— 1 Pedro 2:9Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
— Romanos 10:17sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;
— 1 Pedro 3:15Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
— Mateo 5:14Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;
— Lucas 4:18Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
— Mateo 5:13Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos.
— Mateo 5:16a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,
— Colosenses 1:27enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
— Mateo 28:20Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
— Mateo 4:17Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
— Mateo 24:14En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
— Juan 13:35Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
— Romanos 10:10Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
— Mateo 9:37Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.
— Juan 20:21Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis;
— 1 Corintios 15:1Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
— Hechos 20:24En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
— Juan 15:8E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.
— 1 Timoteo 3:16Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.
— Mateo 5:15que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
— 2 Timoteo 4:2Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
— Marcos 8:35Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
— 2 Corintios 5:18Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
— Mateo 4:23Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
— 1 Corintios 3:9Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.
— 1 Corintios 9:22Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
— 2 Timoteo 4:5Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.
— Mateo 9:38Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina.
— Tito 2:1Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
— Isaías 12:4Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.
— Hechos 13:47Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos.
— Salmos 105:1Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.
— Ezequiel 38:23por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano.
— 1 Corintios 15:2Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.
— Hechos 5:42