Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
— Deuteronomio 31:6Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
— Jeremías 29:11Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.
— Deuteronomio 31:8Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
— 1 Juan 1:9Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
— Salmos 34:18Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
— Mateo 5:4Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
— 1 Pedro 5:10No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
— Juan 14:1El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas.
— Salmos 147:3Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
— Juan 14:16Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.
— Salmos 55:22Porque un momento será su ira, Pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, Y a la mañana vendrá la alegría.
— Salmos 30:5Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.
— Joel 2:12Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor.
— Eclesiastés 1:18Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.
— 2 Reyes 20:5Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte.
— 2 Corintios 7:10Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.
— Salmos 18:2echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
— 1 Pedro 5:7De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo.
— Juan 16:20Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
— Juan 15:7No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
— Isaías 41:10El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.
— Salmos 91:1No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
— Juan 14:18Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
— Apocalipsis 21:4¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
— Santiago 5:13Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
— Efesios 4:30el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
— 2 Corintios 1:4Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
— Romanos 12:15¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
— Salmos 42:11Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,
— 2 Corintios 1:3Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.
— Salmos 91:2Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre.
— Proverbios 10:1Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
— Salmos 126:5Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.
— Eclesiastés 11:10Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte.
— Salmos 48:14Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
— Juan 10:29No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
— Juan 17:15