Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.
— Deuteronomio 31:6Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
— Salmos 23:4Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
— Génesis 1:27Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
— Génesis 2:7ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
— Romanos 8:39Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.
— 1 Juan 4:1Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
— Romanos 8:38El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
— 2 Pedro 3:9Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro, y quiso matarlo.
— Éxodo 4:24Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
— Josué 1:9Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.
— Marcos 4:39Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
— Génesis 3:8Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
— Isaías 42:8No matarás.
— Éxodo 20:13Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
— 2 Crónicas 20:15¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
— Romanos 8:35Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
— Romanos 8:37Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?
— Génesis 3:9Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.
— Génesis 32:30Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
— Génesis 3:4Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar;
— Salmos 46:2Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
— Romanos 8:36Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín.
— Jeremías 1:1Habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciéndoles:
— Levítico 11:1Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.
— Éxodo 33:23El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá.
— Éxodo 21:12Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
— Éxodo 4:25Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.
— Génesis 32:31Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.
— Génesis 17:10Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros.
— Génesis 17:11