que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
— Romanos 10:9El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.
— Proverbios 16:9Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
— Romanos 6:23Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
— Juan 1:12He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
— Apocalipsis 3:20Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.
— Gálatas 5:16Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
— Josué 24:15El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
— 2 Pedro 3:9No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
— 1 Corintios 10:13A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;
— Deuteronomio 30:19Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.
— Juan 6:44Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
— Santiago 1:15Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
— Gálatas 5:17Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
— Romanos 10:10Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
— Santiago 1:13Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.
— Gálatas 5:13el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
— 1 Timoteo 2:4Del hombre son las disposiciones del corazón; Mas de Jehová es la respuesta de la lengua.
— Proverbios 16:1sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
— Santiago 1:14los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
— Juan 1:13En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
— Efesios 1:11Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
— Marcos 8:34mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
— Génesis 2:17El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.
— Juan 7:17Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
— 1 Corintios 2:14Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.
— Salmos 37:23Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
— Génesis 2:16Amados hermanos míos, no erréis.
— Santiago 1:16y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.
— 2 Timoteo 2:26amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.
— Deuteronomio 30:20