Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
— Romanos 8:28gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
— Romanos 12:12Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
— Filipenses 4:13Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
— Hebreos 12:1pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
— Isaías 40:31Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
— Santiago 1:2Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
— Juan 16:33Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
— 1 Pedro 5:8Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
— Santiago 1:4puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
— Hebreos 12:2No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
— 1 Corintios 10:13¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
— 1 Corintios 9:24sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
— Santiago 1:3Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
— Santiago 1:12porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.
— Hebreos 10:36Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,
— Romanos 15:5Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.
— Romanos 15:4Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
— Apocalipsis 3:10No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
— Gálatas 6:9Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
— Romanos 5:3Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
— Hebreos 12:3Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,
— 1 Pedro 4:12Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
— Santiago 1:25He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.
— Santiago 5:11Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
— Romanos 15:13fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;
— Colosenses 1:11Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
— Hebreos 12:7Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.
— 2 Tesalonicenses 3:5y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;
— Romanos 5:4vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,
— Romanos 2:7