No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.
— Lucas 6:37No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.
— Juan 7:24nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
— Tito 3:5Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
— Juan 8:7No juzguéis, para que no seáis juzgados.
— Mateo 7:1Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
— Santiago 1:26Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.
— Lucas 6:38¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
— Mateo 7:3Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
— Gálatas 6:1¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.
— Mateo 7:5Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
— Efesios 4:29Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?
— Santiago 4:12Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.
— Santiago 4:11Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
— Mateo 7:2El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.
— Lucas 6:40Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.
— Romanos 2:1Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.
— Tito 3:2¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?
— Romanos 2:3Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso. Elogio de la mujer virtuosa
— Proverbios 31:9Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.
— Romanos 14:1Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
— Tito 3:3Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
— Tito 3:4para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.
— Tito 3:7¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
— Mateo 7:4el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,
— Tito 3:6Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.
— Romanos 2:2En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
— 1 Corintios 2:15Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?
— Lucas 6:39¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
— Lucas 6:41¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.
— Lucas 6:42