Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
— Juan 3:16Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
— Gálatas 2:20como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
— Mateo 20:28en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
— Efesios 1:7Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
— Marcos 10:45Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
— Romanos 10:10Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),
— Gálatas 3:13En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
— 1 Juan 3:16Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.
— Isaías 44:22y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
— Romanos 8:23Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
— 1 Corintios 6:20siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
— Romanos 3:24Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo;
— Job 19:25Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;
— 1 Corintios 1:30Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,
— Gálatas 4:4Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
— Hebreos 9:15quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
— Tito 2:14y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.
— Colosenses 1:20sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,
— 1 Pedro 1:19en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;
— Colosenses 1:22en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
— Colosenses 1:14y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;
— Apocalipsis 5:9sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,
— 1 Pedro 1:18Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado
— Colosenses 1:21el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,
— Gálatas 1:4para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.
— Gálatas 4:5el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
— 1 Timoteo 2:6Espere Israel a Jehová, Porque en Jehová hay misericordia, Y abundante redención con él;
— Salmos 130:7Redención ha enviado a su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto; Santo y temible es su nombre.
— Salmos 111:9Díganlo los redimidos de Jehová, Los que ha redimido del poder del enemigo,
— Salmos 107:2