Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
— 1 Corintios 6:18Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
— Santiago 1:2Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
— Mateo 26:41El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
— Proverbios 28:13Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.
— 2 Timoteo 2:22Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.
— Santiago 4:7sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.
— Romanos 13:14Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
— Santiago 1:4Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
— Mateo 6:13Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
— Efesios 6:13No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
— 1 Corintios 10:13Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
— Hebreos 4:15Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
— 1 Juan 2:16sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
— Santiago 1:3Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
— Santiago 1:12¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
— 1 Corintios 6:19Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
— Romanos 6:14Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
— Santiago 1:15Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
— Gálatas 6:1Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
— Santiago 1:13ni deis lugar al diablo.
— Efesios 4:27Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
— Efesios 6:11Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
— Mateo 4:1Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,
— 1 Pedro 4:12Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
— 1 Corintios 6:20sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
— Santiago 1:14Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.
— 1 Juan 4:4Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.
— Hebreos 2:18ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
— Romanos 6:13No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;
— Romanos 6:12Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;
— Hebreos 12:4El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
— Mateo 13:22Amados hermanos míos, no erréis.
— Santiago 1:16Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.
— 1 Corintios 6:13Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
— Marcos 14:38Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.
— Lucas 22:40