Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
— Romanos 12:18Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
— Efesios 6:12Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
— Joel 3:10porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.
— Romanos 13:4Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.
— Santiago 4:2Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
— Mateo 24:6Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra;
— Salmos 144:1Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos.
— Jeremías 51:20El caballo se alista para el día de la batalla; Mas Jehová es el que da la victoria.
— Proverbios 21:31porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
— Deuteronomio 20:4Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
— Mateo 5:9No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.
— Mateo 10:34porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
— 2 Corintios 10:4Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
— Isaías 2:4Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
— Efesios 6:11Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
— 1 Timoteo 2:1Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.
— Éxodo 15:3¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?
— Santiago 4:1¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?
— Romanos 7:24tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
— Eclesiastés 3:8Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
— Joel 3:9por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
— 1 Timoteo 2:2Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto.
— Deuteronomio 20:1Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en pie el sacerdote y hablará al pueblo,
— Deuteronomio 20:2y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis delante de ellos;
— Deuteronomio 20:3Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
— Romanos 7:22Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.
— Romanos 7:21pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
— Romanos 7:23Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.
— Romanos 7:25Misericordia mía y mi castillo, Fortaleza mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado; El que sujeta a mi pueblo debajo de mí.
— Salmos 144:2