Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
— Juan 3:16Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
— Romanos 6:23(porque por fe andamos, no por vista);
— 2 Corintios 5:7Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
— Salmos 23:4Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.
— Mateo 5:4Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
— Juan 8:44No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
— Juan 14:1Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
— Juan 11:25ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
— Romanos 8:39Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,
— Hebreos 9:27Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
— Romanos 14:8pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
— 2 Corintios 5:8Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
— Lucas 23:46Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
— Romanos 8:38Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
— Salmos 73:26En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
— Juan 14:2Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.
— Eclesiastés 9:5Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
— Mateo 16:25Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
— Apocalipsis 14:13Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.
— Lucas 23:43Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
— Apocalipsis 21:4Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
— Mateo 10:28Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
— Filipenses 1:21Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
— 2 Corintios 5:1Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
— Juan 14:3y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
— Eclesiastés 12:7Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
— 1 Tesalonicenses 4:14Estimada es a los ojos de Jehová La muerte de sus santos.
— Salmos 116:15Y he aquí que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoced, pues, con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, que no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas.
— Josué 23:14He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,
— 1 Corintios 15:51Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.
— Ezequiel 18:32Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
— Apocalipsis 20:6¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?
— Ezequiel 18:23Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
— Juan 11:26Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
— Juan 14:4Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
— 1 Corintios 15:26Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor
— 2 Corintios 5:6Pues sale su aliento, y vuelve a la tierra; En ese mismo día perecen sus pensamientos.
— Salmos 146:4