pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
— Hechos 1:8Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
— Hechos 2:38Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
— Juan 14:26Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
— Hechos 2:42Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
— Juan 14:16Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
— Joel 2:28Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
— Hechos 2:4Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.
— Hechos 4:31Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.
— Joel 2:32El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
— Joel 2:31Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.
— Hechos 2:1Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.
— Romanos 15:13Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
— Juan 14:3Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,
— Hechos 2:46Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;
— Hechos 2:2alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
— Hechos 2:47Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;
— Hechos 2:44Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
— Joel 2:30Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
— Hechos 2:43y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.
— Hechos 2:45También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo.
— Éxodo 23:16También celebrarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año.
— Éxodo 34:22Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.
— Hechos 2:33Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.
— Hechos 11:15y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.
— Hechos 2:3Además, el día de las primicias, cuando presentéis ofrenda nueva a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis.
— Números 28:26Pero estaré en Efeso hasta Pentecostés;
— 1 Corintios 16:8Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
— Joel 2:29Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Efeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.
— Hechos 20:16hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.
— Isaías 32:15