Jesús lloró.
— Juan 11:35Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
— Juan 13:34Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?
— Salmos 56:8Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;
— Colosenses 3:12Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
— Hebreos 4:15Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
— Mateo 7:12Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.
— Juan 15:12echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
— 1 Pedro 5:7Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
— 1 Pedro 3:8En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
— Juan 13:35Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
— Efesios 4:32Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;
— Filipenses 2:3Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
— Efesios 4:29Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
— Hebreos 4:16Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.
— Lucas 7:36Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
— Gálatas 6:2el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
— 2 Corintios 1:4Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
— Romanos 12:15Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
— Salmos 1:1Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
— Hebreos 4:14Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
— Mateo 9:36Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.
— Hebreos 13:3Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.
— Romanos 15:1Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,
— 2 Corintios 1:3Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,
— Juan 11:33y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.
— Juan 11:34De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
— 1 Corintios 12:26¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, Y me enardezco contra tus enemigos?
— Salmos 139:21Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos.
— Salmos 139:22No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación.
— Jeremías 15:17