Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
— Juan 3:16Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
— Romanos 6:23Jesús lloró.
— Juan 11:35puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
— Hebreos 12:2El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
— 2 Pedro 3:9Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
— Hebreos 4:15Estad siempre gozosos.
— 1 Tesalonicenses 5:16Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
— Isaías 53:3Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.
— Hebreos 5:7Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,
— Hebreos 2:14Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
— Romanos 12:15Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
— Juan 11:4Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,
— Lucas 19:41Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.
— Juan 11:1Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,
— Juan 11:33diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.
— Lucas 19:42Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,
— Lucas 19:43y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.
— Lucas 19:44Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.
— Juan 11:36Mas si no oyereis esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Jehová fue hecho cautivo.
— Jeremías 13:17Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.
— Salmos 119:136y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.
— Juan 11:34¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!
— Jeremías 9:1Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.
— Juan 11:11Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar; y entró en su cámara, y lloró allí.
— Génesis 43:30Por esta causa lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas, Porque se alejó de mí el consolador que dé reposo a mi alma; Mis hijos son destruidos, porque el enemigo prevaleció.
— Lamentaciones 1:16¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!
— Lucas 13:34¿No lloré yo al afligido? Y mi alma, ¿no se entristeció sobre el menesteroso?
— Job 30:25que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.
— Romanos 9:2Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne;
— Romanos 9:3